Historia · Por qué trabajo por mi cuenta Junio de 2026
Por qué aposté por mí y me hice freelance
No lo busqué, la oportunidad me llegó de rebote. Pero cuando miro atrás, todo apuntaba aquí: apostar por mí mismo y subir mi tolerancia al riesgo en lugar de comprar una falsa sensación de estabilidad.
Me hice freelance más por accidente que por nada que persiguiera de forma deliberada. Y sin embargo, cuando lo miro con algo de perspectiva, siento que siempre estuvo en mi naturaleza.
Lo que quiero es trabajar por mi cuenta; aquí te explico de dónde viene, qué me empuja y qué estoy dispuesto a arriesgar.
No lo busqué, pero siempre estuvo ahí
#s1Siempre me gustó crear cosas por mi cuenta. Tener flexibilidad, libertad para innovar y margen para encontrar soluciones que no son las del camino marcado. No es algo que decidiera un lunes por la mañana: es una forma de funcionar que llevo arrastrando desde hace tiempo.
Ya había dado el salto a ser autónomo una vez. En 2017, con Yodono, junto a un socio y alrededor de una idea de negocio nuestra. No era freelance en sentido estricto, no vendía mis servicios por horas ni hacía proyectos cerrados: era un producto propio, una apuesta compartida. Así que lo de ahora no es exactamente «volver» a lo mismo. Tiene otra forma, pero nace del mismo sitio: las ganas de construir algo mío.
Antes que el software fue la creatividad
#s2Si soy honesto, de pequeño no me tiraba el software en sí mismo. Lo que me tiraba era hacer cosas para los demás, y echar mano de la tecnología que tuviera a mano para conseguirlo.
Empezó por la parte creativa. Cuando era pequeño hacía AMVs (anime music videos) y los subía a YouTube, donde formamos varias comunidades y conectamos con gente de todo el mundo. Pasaba muchísimo tiempo ahí, en el lado creativo, mucho antes de escribir una sola línea de código.
El software llegó después y multiplicó esa capacidad de forma exponencial. Hoy creo de verdad que esa es mi mejor habilidad: la parte creativa, ese conectar piezas e innovar que me sale de forma innata. Y por debajo hay un valor que no se me ha movido: querer ser mejor y dejar un buen impacto en lo que toco.
Por qué ahora
#s3Lo que me empuja a dar el paso en esta etapa es sencillo: hoy tengo el conocimiento técnico, las herramientas y la determinación para llevarlo a cabo. Las tres cosas a la vez, que no siempre coinciden.
Y lo acompaña una pasión por la tecnología, por el software en sí, que hace que el tiempo vuele. Me encanta lo que hago. Cuando me siento delante del ordenador siento una especie de simbiosis, y eso es lo que me levanta cada mañana, incluso los días en los que no apetece tanto.
Ver el patrón, construir la solución
#s4Hay algo que hago casi sin pensarlo: detectar patrones. Veo un dolor, un problema que se repite, y enseguida pienso que eso se puede resolver con software.
Y entonces lo intento. Muchas veces construyo herramientas para mí mismo, herramientas que nadie me ha pedido. Las saco igual, porque resolver ese reto ya es, en sí mismo, una satisfacción enorme. Si encima puedo vivir de ello, mejor todavía. Ese es, sin adornos, el punto en el que estoy ahora. Pero no puedo perder de vista que en algún momento tendré que optimizar la parte de vivir de ello. Supongo que será un resultado que vendrá solo.
Un sistema que no escala (y está bien)
#s5Soy consciente de que esto, tal cual, no escala. Ni está pensado para escalar. Quién sabe si más adelante me planteo montar algo que sí lo haga, pero ahora mismo no es lo que toca.
Estoy en una etapa de crecimiento, y el motor es otro: el afán de conocer más sobre el mundo del software. Esa sed de conocimiento, por llamarlo de alguna forma, es lo que me mueve cada día. Estoy optimizando para aprender.
Rechazar la ilusión de estabilidad
#s6Para todo esto he tenido que aceptar una idea incómoda: que buena parte de la estabilidad de un empleo es una ilusión. Curiosamente, sucedió que, al momento de hacerme freelance, la empresa para la que trabajaba hizo un ERE y despidió a más de 700 empleados en toda España.
Cuando inviertes en ti mismo estás invirtiendo en conocimiento, y esa inversión acaba volviendo. Dedicas todo el esfuerzo a ser mejor sin el amparo de una empresa que te pague por ello. Es un esfuerzo distinto, más expuesto, y precisamente por eso resulta más satisfactorio.
// la apuestaPrefiero invertir en mí y aceptar el riesgo a comprar una sensación de seguridad que, en el fondo, tampoco existe.
Entrenar la tolerancia al riesgo
#s7Meterme como freelance es asumir riesgo, no lo voy a esconder. Pero no percibo el riesgo como un número fijo, más bien como un músculo que se entrena y puedo llegar un poco más lejos cada vez.
Esa exposición te enseña a confiar más en ti. Y llega un punto en el que tienes claro que te arrepentirías más de no intentarlo que de intentarlo y fallar.
- Saber que, en el peor de los casos, puedo levantarme y hacerlo mejor me hace más fuerte.
- Soy consciente de que puede haber altibajos y, cuando esté en ese momento crítico, sabré que podré levantarme y volver a intentarlo.
Esto no va contra ser empleado
#s8Con esto no estoy diciendo que no se pueda crecer como empleado. Claro que se puede, pero dentro del framework de tu empresa, y no necesariamente está mal. Simplemente, en este momento, quiero explorar otras facetas que me hagan crecer.
Tras unos meses, siento que me habría arrepentido mucho de no haberlo intentado. De haberme quedado como empleado por cuenta ajena.
La consistencia gana a la inteligencia
#s9He tenido, y tengo, compañeros muchísimo más inteligentes que yo. Lo digo sin complejos. Pero he comprobado de primera mano que la consistencia que le entrego al trabajo termina superando con creces a la habilidad o al talento en bruto.
Lo veo como con la musculación. En el gimnasio no progresa quien se da un atracón un día y desaparece tres semanas, sino quien entrena moderado pero constante, percibo el trabajo igual, pesa más una consistencia moderada y sostenida que el esfuerzo heroico de un día suelto. Y eso no sale solo: requiere estructura. Un plan, y la disciplina de seguirlo para gestionar bien el tiempo.
Trabajar para mí mismo hace que el talento que tengo florezca más rápido. Y hay algo que lo multiplica todo: la confianza. Es increíble la cantidad de cosas que se pueden hacer cuando confías en ti y, además, tienes la suerte de rodearte de gente que cree un poco en ti. Eso solo ya es muchísimo; te da una energía brutal.
No lo vivo como un ejercicio de autoconvencimiento, sino de demostración. No me lo cuento: me lo pruebo.
// lo que de verdad escalaAutoconvencerme importa, pero más allá de eso debo demostrármelo, una hora consistente detrás de otra.
No he llegado aquí solo
#s10Estar hoy en esta situación es también el resultado de muchas personas que, en su momento, creyeron un poco en mí y me dieron gasolina para moverme. Recuerdo a cada una de las que me hicieron sentir capaz de hacer esto, porque muchas veces es esa confianza que te da el resto la que también te empuja.
// graciasLos pequeños buenos actos que damos a los demás muchas veces no pasan de largo: empujan a alguien a querer ser mejor.
Aunque salga mal
#s11Soy consciente de que los resultados no son inmediatos. Mucha gente intenta este camino, el del freelance o el del proyecto propio, y a veces el entorno, o sencillamente la suerte, no acompaña. Son cosas que pueden pasar.
Pero sigo pensando lo mismo: es mejor arrepentirse de lo que intentas que de lo que no. Y si al final no se da, ya he ganado algo que no me pueden quitar: la conciencia tranquila de haberlo intentado y de haberlo dado todo.
Porque si mañana toca volver a intentarlo, lo haré más preparado y mejor que hoy. Y ahora mismo siento, con claridad, que tengo que intentarlo.