Reflexión · Por qué decidí hacerme freelance Junio de 2026
Apostar por ti es la mejor inversión que puedes hacer
Tener solo fe de que las cosas saldrán bien no es una estrategia.
Mucha gente huye del autoempleo porque le teme al riesgo. Y es normal. Pero también puede ser una de las mejores inversiones que hagas, sobre todo si tu trabajo es puramente intelectual.
Depende de qué haces con tu día. Si te pasas las horas repitiendo procesos mecánicos, apostar por ti sí es peligroso: tu valor está atado a una tarea que una máquina, o cualquiera puede replicar. Pero si creas valor con la cabeza, el resultado cambia, porque aprendes al mismo tiempo que produces.
Lo percibo así como interés compuesto: algo que crece un poco cada día y se apoya en lo que construiste ayer. Vamos, una función exponencial
Y eso que no todo el conocimiento es igual. Aprender las profundidades de la "herramienta de moda" caduca rápido... Eso se desecha en unos años. Siento que el retorno real está en el conocimiento transversal: aprender a aprender y resolver problemas complejos estratégicamente, en cómo esa herramienta moldeó tu forma de pensar.
Nuestra inteligencia abstrae esos conocimientos y construye nuestro modelo mental. Hoy corro el modelo de juanpablocastro X.1, mañana será el X.2, nuestro entrenamiento es el resultado de las reflexiones de otros, y de las nuestras propias, por eso es tan interesante rodearte de compañeros que te hagan actualizar tu modelo de la verdad. En este caso fuimos nosotros quienes inspiramos a la IA pensar con modelos... Pero nosotros, queremos creer que al contrario de la IA, no aceptamos verdades categóricas acerca de cualquier subject, ese criterio que nos hace humanos, una IA no comprende... Pero bueno no me quiero enrollar. El punto es que vamos haciendo updates en la forma en la que resolvemos problemas incrementalmente a través de patrones que nuestro modelo mental detecta.
Aunque cueste admitirlo, eso es lo que de verdad te da la universidad. Recuerdo a cierta profesora que me puso la cara roja delante de toda la clase porque yo no sabía cuántos bytes ocupaban un long double en C. Me llegó a decir que yo estaba en la carrera equivocada. Era un dato trivial, de los que buscas en Google y ya ni me acuerdo. Lo irónico es que me juzgó con el conocimiento que caduca, ignorando lo que de verdad me llevé de esos años: el framework mental para resolver problemas de desarrollo de software.
Llevo semanas obsesionado, construyendo herramientas para mí y aprendiendo por mi cuenta. Algunas saldrán a la luz y otras quedarán para mi uso propio. Y es una obsesión que elijo. Con el paso de los días hay cierta inercia que te hace pensar en el tiempo.
Cuando algo te apasiona, las horas vuelan y dejas de mirar el reloj. Aunque, seamos honestos, eso también pasa en un buen empleo cuando sientes el ownership del proyecto.
La diferencia real con ser freelance o autónomo es dónde pones tu energía. En una empresa tu talento puede explotar, sin duda. Pero a menudo una parte enorme de tu tiempo se drena en procesos, reuniones eternas y burocracia, que, muchas veces es estrictamente necesaria para operar en una compañía... Otras veces es desperdicio. Al dedicarte el 100% a ti, eliminas esa fricción. Cambias la «seguridad» por velocidad y control de tu tiempo.
No se trata de que un camino sea mejor que el otro. Simplemente priorizan cosas distintas: el empleo te da estructura y cierta ilusión de seguridad; cuando eres autónomo, el tiempo lo manejas tú.
Pero ojo: ser freelance en sí mismo no te garantiza nada. Tienes que estar dispuesto a que las cosas salgan mal, además se percibe muchas veces como un trabajo más solitario. Por eso es normal que se perciba como riesgo. Eso sí, quedarse años estancado como empleado, aprendiendo lo mínimo, es igual de arriesgado... Solo que ahí el riesgo está mejor disimulado. Si no progresas intelectualmente por el amparo de un contrato indefinido, estás adquiriendo una deuda contigo mismo, cada día que no progresaste lo pagará tu yo del futuro.
Saltar al autoempleo solo para «sentirte libre» es un error. Está bien creer en ti, es necesario, pero insuficiente. Tener fe de que todo saldrá bien no es un plan. La esperanza no es una estrategia.
Tener un control real nace de la evidencia: de ver que tus acciones cambian los resultados. Sin un plan, estás como un barco a la deriva.
¿Y cuál es el plan? Comienza por responder tres* preguntas difíciles:
- ¿Qué voy a producir?
- ¿Para quién?
- ¿Cuánto tiempo tengo antes de que se acabe el colchón financiero?
La forma de saber si vas bien son los resultados:
- ¿Alguien está usando lo que construiste?
- ¿Alguien te está pagando por ello?
A veces irán en ese orden, a veces no. Siempre estás haciendo algo para alguien. No hacemos software por teclear por teclear; nuestra naturaleza humana nos lleva a resolver problemas, a crear algo que antes no existía y ahora sí.
Date un plazo razonable en función de tu colchón... Si el tiempo pasa y no tienes esa evidencia, se te está haciendo bola. Es facilísimo confundir estar ocupado con estar avanzando.
Por eso, ser autoempleado es la estrategia, no la meta en sí misma. La meta es producir algo real.
Tu voz interior: —It's not that simple. Puedes hacerlo todo bien y no conseguir clientes o un sustento económico sostenible en el tiempo.
Lo cual es totalmente cierto, siempre hay un factor de suerte. Ante esto piensa en dos cosas:
- Si conseguiste traer valor REAL para otra persona con tu herramienta o en el proceso, ya mereció la pena.
- Si conseguiste obtener conocimiento transversal aplicable para tu yo del futuro, ya mereció la pena.
- Si conseguiste inspirar a otros compañeros a mejorar mediante tus blogs o tus charlas, ya mereció la pena.
- La suerte no siempre llega... Pero tienes que estar preparado.
Esta es mi estrategia para que esta inversión funcione, para no caer en loop de autoengaño, este es mi plan:
- Ponerle fecha de caducidad al colchón, y hacerla pública. Si lo dices en voz alta te fuerzas a cumplirlo, a nadie le gusta incumplir promesas. Si te lo guardas... Es un deseo, un nice to have.
- Decidir qué construir y para quién, y obligarme a sacar algo al mundo pronto para que la realidad me diga si voy bien.
- Definir una métrica de éxito: que alguien lo use y/o que alguien pague.
- Escribir lo peor que puede pasar y ten un plan B. Cuando lo pones por escrito, el peor escenario casi siempre asusta menos de lo que parecía en la cabeza.
- No aprender por aprender, sino aprender para producir.
- Rodearte de personas que te apoyen y te hagan subir el nivel, no estamos solos: alguien que ya pasó por esto, algo que te sirvió a ti también les puede servir a ellos, compartir reflexiones de forma mutua que actualizan nuestro modelo de la verdad. Si te quedas solo se te va a hacer bola, ellos son tu prueba de realidad.
Las carreras no son líneas rectas, son ciclos. No descarto volver a ser empleado, seguramente en algún momento pase. Pero ahora, decidí apostar mi tiempo por mí.